El lenguaje de la madre.

Desde el magisterio emocional de la madre, toda formación es formación oral, y el sistema de enseñanza, con toda su brillante artificiosidad técnica, haría bien en no olvidarlo. En el lenguaje tiene la madre un papel decisivo. A la lengua que aprendemos en la infancia y que nos marcará para siempre, se la conoce como lengua materna, lengua madre, la lengua de la madre. En esa lengua primera tienen más importancia el sonido que el sentido. La madre no sólo dice lo que dice, dice también lo que suena, y en ella es más expresiva la música que la letra. La madre acaricia al niño con la voz. Le habla, le canta, le susurra, y el niño se calma. Cualquier madre -y sobre todo, cualquier niño- conoce la diferencia entre hablar con desgana, sin ilusión, incluso con aspereza, y hablar con dulzura y con amor, acariciando al niño con la voz y las palabras. Los niños distinguen muy bien lo auténtico de lo fingido, y cuando un adulto les dice cosas en las que no cree, se dan cuenta de los sentimientos simulados, mucho más que de las palabras que los envuelven. Un niño chico, que es el amoroso título que dan los andaluces a la primera infancia, no entiende el lenguaje, y por eso se dice que es la madre quien debe hablarle, para que el niño sienta a la madre. La palabra de la madre, cuyo significado entenderá el niño cuando crezca, lo envuelve ahora dulcemente, la madre acuna al niño con las inflexiones de su voz, le llena el alma chica de esa música que la especie ha puesto en la garganta de todas las madres, y que únicamente los hijos más pequeños pueden oir.

Crecemos, no siempre para mejor, muchas veces sólo en edad, pero aquella melodía primera permanece guardada en nuestro fondo más puro, y nos llama para que volvamos a ella en los momentos de desolación; porque es la canción de cuna de la bondad, que nos devuelve la inocencia. Al pasar de la madre al mundo habremos de ampliar el vocabulario, de ampliarlo mucho, porque va a ser el soporte de nuestra inteligencia, y habremos de ir adquiriendo un conocimiento muy preciso del alma humana y del efecto que en ella producen las diversas maneras de expresarse. Pero seguirá vigente, para entendernos con los demás, la esencia de la música curativa de la madre, que nos enseñó a usar afectuosamente el lenguaje. Cambiará el contenido del discurso y la manera de decirlo, pero toda la inteligencia lingüística viene orientada al bien desde la infancia. Somos nosotros los que nos apartamos del camino, creyendo que para triunfar hay que resultar desagradable.

3 comments

  1. Rafael García Lozano · February 6, 2020

    No deje nunca de escribir, Sr. Amorós. Sus artículos nos alegran el día. Los que publica en este blog y en el ABC.

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  2. #JoseCarlosAranda · February 6, 2020

    No se puede decir de forma más elegante, ni más tierna, ni más bella. Dejemos los tecnicismos para los discursos académicos que nos dejan indiferentes.

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  3. José Ángel Pardo Ruiz · February 9, 2020

    Hermoso, sencillo y claro. Esta escrito desde el corazón, para transmitirlo.

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